La pintura de un vehículo cumple una doble función. Por un lado, lo protege frente a la corrosión y, por otro, proporciona el aspecto estético final, aportando color y brillo, para contribuir a que el vehículo sea más atractivo.

Así, durante la fabricación del vehículo se aplican sobre la carrocería diversos productos de pintura que aseguran el cumplimiento de estas dos funciones. Por ello, cuando el automóvil pasa por un taller de chapa y pintura para reparar cualquier desperfecto sufrido en la carrocería (ya sea por el efecto del tiempo, por inclemencias meteorológicas o por un siniestro) deben reponerse esas capas de pintura, garantizando el máximo nivel de protección y de belleza exterior.

Dicho trabajo de repintado incluye numerosos pasos desde la preparación hasta el acabado final, en los que el más mínimo error, puede conducir a la aparición de los temidos defectos de repintado.

Como ya hemos comentado en El blog del pintor, conocer las causas que originan dichos fallos es fundamental, ya que nos ayuda a intentar evitarlos. Y si, por mucho cuidado que hayamos puesto en nuestro trabajo, estos defectos aparecen saber identificarlos nos ayudará a darles una solución rápida, antes de entregar el vehículo, algo que nos ahorrará tiempo y algún que otro disgusto.

¿Qué son los rechupados o marcas de parches?

A esta serie que estamos dedicando en el blog a los defectos de repintado vamos a añadir otro de los que pueden ser más comunes en cualquier trabajo de repintado: los rechupados o marcas de parches.

Este fallo es detectado una vez está seca la capa de pintura, mostrándose como cerco de un área que ha sido reparada, normalmente con masillas de poliéster. ¿Y por qué suele aparecer? Como decíamos este defecto puede aparecer por una incorrecta preparación y aplicación de la masilla de poliéster empleada.

Por otro lado, un aislamiento incorrecto de la zona reparada; por escasez o ausencia de aparejo o preparación inadecuada del mismo también puede provocar su aparición, del mismo modo que una falta de preparación de los bordes del parche o de la zona a reparar.

En este sentido, debe ponerse mucha atención pues si no se ha aislado la zona donde el acabado se ha lijado hasta el fondo estaremos contribuyendo a que surja este defecto. También podrá aparecer este fallo si el secado del fondo es insuficiente, es decir, que hagamos una aplicación de la capa de acabado antes de que el aparejo esté completamente seco.

¿Cómo evitar que surjan los rechupados?

Para evitar este efecto debemos preparar, mezclar y aplicar correctamente, según las indicaciones de su ficha técnica, la masilla de poliéster que vayamos a emplear. Del mismo modo, debemos preparar el aparejo, siguiendo las indicaciones de su ficha técnica y aplicar el espesor adecuado, respetando su tiempo de evaporación y secado. Así, es muy importante asegurarse de que los aparejos están bien endurecidos antes de dar el siguiente paso.

Igualmente, debemos tener presente la importancia de sellar siempre el enmasillado con aparejo, del mismo modo que es fundamental preparar, trabajar y aislar adecuadamente los bordes del parche.

Otra buena forma de conseguir que no surjan los rechupados es aislar utilizando un aparejo de poliéster o 2K. En este caso, debemos aplicar el aparejo en varias manos ligeras y respetar los tiempos de evaporación.

Una práctica muy recomendable es realizar un test con disolvente para identificar fondos blandos, dudosos y aislados. También lo es evitar lijar hasta el fondo blando.

¿Y cómo repararlo? Debemos dejar que el sistema aplicado se endurezca totalmente, empleando para ello, si fuera preciso, calor en la cabina o, en su defecto, infrarrojos. A continuación, deberemos lijar la zona dañada hasta la capa que ha originado el defecto, aislando correctamente, pintando de nuevo.

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