El proceso de repintado en vehículos requiere del pintor un esmero especial en todas y cada una de las etapas, si lo que buscamos es obtener un trabajo con un resultado óptimo tanto en su acabado como en términos de rentabilidad y productividad en el taller.

En este sentido, cobra especial relevancia el proceso de enmascarado del vehículo, ya que efectuar adecuadamente este paso nos evitará problemas que generen costosos trabajos de limpieza o eliminación de pulverizados, con la pérdida de tiempo que ello supone. 

No en vano, un buen trabajo de repintado no sólo se podrá definir si, por muy bien igualado que esté el color con las piezas adyacentes o no aparezcan los temidos defectos en el repintado, si existen pulverizaciones de pintura en gomas, contornos o piezas contiguas.

Por ello, además de poner mucho cuidado al enmascarar, deben emplearse productos específicos y de calidad que, además, agilicen y faciliten los trabajos de enmascarado (desterremos el ‘empapelado’, como se decía antiguamente). Y es que hace tiempo que quedaron atrás los enmascarados con papel de periódico y cinta de carrocero (o al menos, debería). Así, en la actualidad existe una amplia gama de productos para el enmascarado en automoción que permiten realizar este proceso con total garantía y empleando el menor tiempo posible.

¿Qué es el enmascarado?

Un buen proceso de repintado se puede definir como aquél que consigue devolver el aspecto original a las piezas repintadas sin que existan evidencias de la reparación realizada. Para cumplir con este objetivo, además de realizar de forma correcta los procesos de lijado y aplicaciones de pinturas, barnices... es fundamental llevar a cabo un adecuado proceso de enmascarado. 

El enmascarado tiene como misión proteger las zonas del vehículo no implicadas en la reparación para evitar que se pulvericen con pintura o se dañen durante el proceso de lijado de la superficie. Es importante recalcar que el enmascarado en ningún caso debe sustituir el desmontaje de componentes o elementos del vehículo. Es decir, aquellos elementos que se desmonten con facilidad deben ser desmontados y no enmascarados, para conseguir una óptima calidad de repintado.

De este modo, el enmascarado es efectivo para proteger las partes del exceso de pulverización, las molduras cromadas y plástico durante el lijado, los bordes interiores o evitar que el polvo se asiente en los vehículos

Este problema no existe en el pintado del vehículo en fábrica, ya que la carrocería se pinta completamente desnuda, pero en las operaciones de repintado del taller es esencial un buen conocimiento de las técnicas de enmascarado además del uso de productos adecuados.

¿Qué productos son los más utilizados para proteger?

Como decíamos, existe en el mercado una gran variedad de productos que nos ayudarán a efectuar un enmascarado perfecto en el taller. De los productos más utilizados, aún sigue estando el papel (pero no de periódico), y que se suministra en formatos con diferentes anchos para adaptarse al tamaño de las piezas.

El papel debe ser resistente tanto para su manipulación como a los disolventes, impermeable al agua en el lijado, presentar una densidad suficiente para no ser atravesado por la presión de la pintura en la aplicación.

Al mismo tiempo debe adaptarse fácilmente a los contornos; no tendrá fibras sueltas que puedan desprenderse ni presentar una superficie lisa que evite la acumulación de polvo.

Una alternativa al papel son las láminas de film plástico, distintos tamaños utilizados para cubrir diferentes partes del vehículo o incluso su totalidad. Las láminas proporcionan una mayor rapidez de uso y un enmascarado de mayor calidad respecto al papel.

El film plástico es resistente a los disolventes, son fáciles de colocar, se adhieren a las piezas del vehículo, soportan las temperaturas de secado, incluso por infrarrojos, son biodegradables, pueden ser reutilizables —no siempre—, soporta el lijado con agua sin deteriorarse…

Deben colocarse correctamente, ya que sus dos caras tienen funciones y tratamientos distintos. La cara exterior atrae las partículas finas de la pintura y la interior es adherente para adaptarse al vehículo facilitando su colocación e impidiendo su movimiento.

Asimismo, podemos utilizar las llamadas mantas, que son láminas de mayor resistencia que el film plástico, provistas de cremalleras que permiten el acceso a las piezas a reparar, y su mayor resistencia permite su reutilización.

Otros productos utilizados para proteger distintas partes del vehículo son los cubrerruedas, fundas especiales dotadas de un sistema de acoplamiento rápido a la rueda para facilitar el montaje y asegurar su fijación); las fundas protectoras de elementos interiores, para proteger los elementos interiores del vehículo como asientos, alfombrillas, volante...; o el film protector termoreflectante, diseñado para proteger los elementos no metálicos al ser sometidos a un exceso de calor por los rayos infrarrojos. En este film, de poliéster, la cara exterior está matizada de aluminio para reducir en un 40% la temperatura de la pieza que protege.

Cintas y burletes

Otros productos que facilitan el proceso de enmascarado son las cintas de enmascarado, que son cintas autoadhesivas que se utilizan para delimitar contornos y fijar el material de enmascarado. Se presentan en rollos de diferentes anchos y entre sus finalidades está el asegurar la buena sujeción del material de enmascarar y permitir que se despegue sin dañar la pintura.

Una buena cinta de enmascarar no debe dejar restos de adhesivo cuando se retira; debe ser fácil de aplicar, incluso en cambios de dirección; debe soportar el lijado al agua, así como resistir la temperatura de secado y los disolventes. Se presentan en una gran variedad de anchos.

En cuanto a su almacenaje, debemos evitar lugares con grasas, sucios o que puedan deteriorar la cinta. Es conveniente colgarlas por medidas las que están en uso, y el resto guardadas en un cajón o en lugar cerrado donde no se deterioren.

También tenemos a nuestra disposición las cintas para molduras, que sirven para enmascarar las gomas y junquillos embellecedores de las lunas, compuestas por una parte adhesiva que está protegida por una fina lámina de plástico y la otra por una pequeña tira de plástico reforzado. Su cometido es similar al burlete, aunque se adapta mejor en casos concretos.

Existen cintas de diferentes anchos totales y de diferentes anchos del plástico reforzado para cubrir todas las necesidades.

Por otro lado, ya hemos mencionado los burletes, que los hay de dos tipos de enmascarar y de junquillos. Los burletes de enmascarar son cordones de espuma de poliéster de sección circular o elíptica con distintos diámetros (normalmente de 12 a 27 mm). Se usan para enmascarar aperturas de puertas y sirven para evitar que entre pulverización o polvo en el interior de la zona enmascarada y para que no aparezcan escalones en la línea donde termina el pintado.

Así, se utiliza para sellar puertas, capós, o aperturas de maletero contra el exceso de pulverización y con ellos eliminamos la necesidad de papel de enmascarado en áreas internas. Es autoadhesivo y fácil de usar, y no deja bordes de pintura afilados.

Mientras, los burletes de junquillos son cordones similares a los anteriores, aunque su diámetro es menor (7 mm). Se utilizan para simplificar el enmascarado de junquillos o moldura, manteniéndolos levantados para que la pintura entre por debajo sin mancharlos; así como para mejorar el acabado, ya que el corte de pintura queda oculto bajo la goma al retirar el burlete. Con este tipo de enmascarado se evita que se formen costuras en la pintura que está junto a la goma.

Del mismo modo, existen productos líquidos (como la laca ‘pelable’), que son barnices protectores que se aplican con pistola. Estos forman una fina película capaz de soportar disolventes y las temperaturas de secado, cubriendo la función del enmascarado. Cuando la pintura ha endurecido, el producto se retira, se deshace completamente y actúa como si fuera jabón.

La correcta utilización de todos estos productos ayudarán a que nuestro proceso de enmascarado sea eficaz, lo que nos permitirá evitar los problemas de un enmascarado defectuoso.

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