Desde sus inicios, la pintura ha estado íntimamente ligada a la automoción. En sus comienzos las aplicaciones sobre la carrocería se realizaban a brocha y pincel, hasta 20 y 30 capas, lo cual suponía invertir más de 300 horas para completar el proceso de pintado.

En la actualidad, esta aplicación artesanal se ha transformado en procesos cada vez más robotizados mediante métodos aerográficos o electrostáticos, mucho más rápidos. Estos procesos permiten aplicar lacas a base de resina de poliéster, alquídicas, melaminas, epoxídicas, poliuretanos… Eso sí, con una tendencia claramente marcada por el cumplimiento de estrictos requisitos medioambientales.

Sin embargo, a pesar de estos avances, la aplicación de pintura en el repintado de vehículos en los talleres de reparación aún tiene un importante componente ‘artesanal’ (desde la preparación a la aplicación con la pistola) y, como tal, expuesto a errores o defectos que, en muchos casos, van más allá de la mano del pintor.

En este sentido, un defecto de repintado que, en parte, tiene a agentes externos como sus causantes y que influyen en un buen número de ocasiones en las que aparece es el de los velados.

¿Qué son y por qué se forman los velados?

Los velados, nubes o flotaciones de color no son nada más que formaciones de manchas de aspecto de nubes que pueden aparecer en la superficie de la pintura.

Dicho de una forma más técnica, este defecto es una falta de nitidez en el brillo —opalescencia— producida por la rápida evaporación del disolvente que, al enfriarse la superficie, produce la condensación de la humedad ambiental ‘insolubilizando’ al ligante.

Así, este defecto en forma de ‘nubes’ se produce por la retención de humedad en la película de pintura como consecuencia de determinadas condiciones atmosféricas (frío, lluvia, alta humedad relativa del ambiente), por una falta de renovación de aire durante el secado a temperatura ambiente, o por la presencia de agua en la red de aire comprimido.

Asimismo, también se pueden producir por un exceso de espesor, o por el empleo de diluyentes o disolventes rápidos e inadecuados (no hidrofílicos), que pueden provocar la flotación de los pigmentos más ligeros, quedando sin el reparto homogéneo necesario para proporcionar un color uniforme.

De igual forma, una preparación incorrecta de la pintura o el uso de ingredientes en mal estado también pueden provocar la aparición de velados.

¿Cómo evitar la aparición de velados?

Para evitar la aparición de velados en nuestro trabajo de repintado el primer consejo que debemos es seguir es pintar siempre en el interior de la cabina de pintura, evitando hacerlo fuera de ella, sobre todo, en condiciones atmosféricas adversas. De esta forma, debemos evitar pintar si la humedad relativa es superior al 80%.

Por otra parte, los diluyentes empleados han de ser los adecuados a la temperatura de aplicación, no forzando la evaporación entre manos con proyecciones de aire con la pistola. Así, debemos emplear siempre los disolventes recomendados por el fabricante.

De igual forma, a instalación de aire comprimido ha de estar en perfecto estado de mantenimiento, comprobando que no exista condensación de agua. Tampoco debemos interrumpir la renovación del aire durante el secado a temperatura ambiente.

Por último, dos recomendaciones que sirven igualmente para evitar otro tipo de defectos o errores en el repintado: prepara la pintura según las especificaciones de la ficha técnica, utilizando siempre ingredientes en buen estado; y controla la cantidad de producto (espesor) a aplicar según las especificaciones de su ficha técnica.

Para la solución de este defecto, la mejor opción es proceder al repintado de las partes afectadas.

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