Soy pintor de coches. Me llamo Sergio Consuegra. Vivo en San Antonio de Calonge, en Gerona, y llevo 13 años dedicado al repintado de vehículos. Hoy querría compartir con vosotros algunas reflexiones en torno al oficio de pintar coches.  

 ¿Qué es ser un buen pintor? Desde mi experiencia como profesional del repintado de vehículos, hay dos tipos de pintores. Aquellos que tienen una buena base, y me refiero a una formación reglada en condiciones, desde el comienzo de su carrera laboral. Y aquellos otros, autodidactas, que también los hay, y suelen ser los más veteranos, que han ido aprendiendo mediante la experiencia. ¿Cuál de ambos perfiles es mejor? Los dos pueden y deben serlo. Hay pintores de formación académica buenos y malos. Como hay pintores autodidactas mejores y peores.

Entremos en materia. Si eres un chaval al que le gusta la pintura y el mundo de la automoción tienes que saber que, más allá de tu pasión por el repintado, hay que esforzarse en aprender. ¿Tienes la oportunidad de formarte en un taller? Aprovéchala. Más allá de los conocimientos que puedas adquirir estudiando, la experiencia es fundamental. No hay nada mejor que aprender junto a un operario, junto a un pintor experto que te enseñe lo que sabe, los pasos a seguir para hacer siempre un buen trabajo. Si aceptas un consejo, te diría que prestes atención a sus explicaciones y que preguntes cuanto sea necesario. Más vale pecar de preguntón que no estar a la altura si te encargan pintar un simple paragolpes y no sabes cómo hacerlo. Escucha y fíjate con atención, coge las virtudes y quédate con la copla de lo que hace y sabe ese pintor experto, no con los defectos. Y si los tiene… transfórmalos en virtudes.

También te diría, amigo, que hoy en día el mercado, el taller, demanda mucho planchista-pintor: sería conveniente que aprendieras, por ejemplo, a sacar bollitos y también las técnicas de la chaponda, de las banderillas o de las varillas de acero… Que supieras desmontar y montar paragolpes, ópticas, manetas, espejos, etc… Esto te dará un plus a la hora de encontrar trabajo.

"Atento a los cambios"

Por si te sirve ayuda, me gustaría compartir contigo algunas reflexiones. La primera: hay que estar muy atento a los cambios y adaptarse a ellos. El mercado se mueve muy deprisa. Al principio de mi carrera, y estamos hablando de algo más de una década, se pintaba con pintura al disolvente, algo que ya está prohibido. Eso significa que el repintado de vehículos evoluciona muy rápidamente y que hay que estar atento para no quedarse atrás. Viví la transición de la pintura al disolvente a la pintura con base al agua, mucho más respetuosa con el medio ambiente, y pasé del uso de microfichas al de un ordenador con un potente software por marcas y variantes.

Repintado de paragolpes

Otra cosa importante es tener gusto por el trabajo bien hecho. Un buen pintor, para mí al menos,  tiene que ser meticuloso, pulido, limpio. Tiene que saber explotar su sabiduría para salir de problemas cotidianos cuando se enfrenta a un repintado. En cuanto entra el coche que sabe que tiene que reparar el buen pintor mira el código del color y las variantes para anticipar si tendrá problemas de tonalidad o no con ese vehículo. Si tiene placas de pintura las presentará al coche para ver si, nunca mejor dicho, “pinta” bien la cosa o tendrá que hacer milagros. Cuando el coche pasa de la plancha a pintura, el buen pintor mira si tiene poros, y pasa la mano como acariciando para cerciorarse de que el planchista ha hecho un buen trabajo. Si todo es correcto y no es necesario aplicar masilla, mejor. Personalmente siempre taqueo a mano la masilla antes de abrir parche para luego aplicar la imprimación.

El pintor debe también pensar en el trabajo que ha hecho el planchista para dar más o menos manos de imprimacion. Yo doy tres manos. La primera, abierta, y las siguientes centrándome en el parche, en el desperfecto, porque así se evita un exceso de imprimación donde no hace falta, con lo que reduces el micraje. Para un buen lijado de imprimación utilizo fondo guía, unos polvos negros que se aplican antes de lijar la zona. Primero lijo a mano con unos accesorios que existen para eso, así ya me marca si hay efectos aguas o poros, o simplemente si está bien o no. Luego lijo la zona a máquina, pasando, por ejemplo, de una lija 280 a mano a una lija 320 a máquina, para ir subiendo hasta 400 o 500. Después, se lijan cantos y demás con “superfine” o estropajo rojo de 3 mm, más bien un poco desgastado. Una vez tienes la pieza lijada es hora de, minuciosamente, soplar con aire a bastante presión el coche, interiores de puesta, motor y, por último, desengrasamos la pieza a pintar.

Preparación de superficies antes del repintado

A continuación, tapamos el coche o bien fuera de cabina o dentro. Personalmente, si puedo si puedo lo hago dentro. Hacemos la mezcla de color exacto. Esto es muy importante, en una mezcla de 200 gramos un error de apenas 2 modifica el color. Cargamos la pistola con el color y ahora viene la higiene personal: te soplas bien, te pones tu mono blanco antiestático y para dentro, a cabina. Eso sí, teniendo en cuenta que es fundamental ponerse una buena mascarilla, con filtros de carbón activo.

Dentro de la cabina está mi zona de confort, mi zona, dejas todo fuera, y dentro de cabina mente en blanco y a pintar. La cabina es el espacio más íntimo del pintor, el lugar donde despliega su técnica y su arte. Por eso es importante que nadie interrumpa ese momento en que uno está dando lo mejor de sí mismo. A mí no me gusta que nadie entre en ese instante, ni siquiera el encargado o el jefe. Me molesta. Está traspasando mi zona de intimidad. Ahí es donde no pienso en nada, ni en temas de empresa, ni personales, simplemente pinto.

Antes de pintar hay que volver a soplar la pieza y pasarle un atrapapolvos. Es importante, también, que antes de pintar revises la pistola, que esté limpia, por supuesto, pero también en orden reglajes, abanico, etc. Todo esto debe ir acompañado de una cabina acorde, con bastante luz y limpieza, y los filtros -tanto de arriba como de abajo- en unas condiciones óptimas para garantizar la calidad del pintado.

Ahora, se aplica un velo de color, luego una mano, y otra por si acaso no te fías de que no cubra, etc… Dejamos que seque. O bien con los aireadores o bien subiendo la temperatura de la cabina: yo soy más de subir la temperatura de la cabina, es más rapido. Mientras se seca y estás seguro de que has aplicado bien el color, limpias a conciencia tu herramienta, la pistola. Una vez limpia, bajas la temperatura de la cabina y te aseguras de que la pintura este seca.

Cuando la pintura está seca, preparas el barniz, lo que vayas a utilizar más o menos, y antes de entrar te vuelves a soplar por el polvo. En este caso hemos escogido un barniz de gama media con un catalizador normal. Vamos a barnizar que aquí es donde te puedes lucir. Le damos una manita rápida, de agarre, luego una mano sin cargar mucho y dejamos pasar entre 3 minutos y 5 minutos antes de la capa final. En cuanto a esta aplicación de la capa final, hay pintores a los que les gusta dejar su sello, un efecto cristal, un cierto grabado, o incluso un poquito de piel de naranja porque la pieza de al lado la tiene, y quiere que se asemeje lo mejor posible. Pero cuanto más intentes dejarlo con efecto cristal más posibilidades tienen de exceso de material y por lo tanto, al evaporar, que se estira el barníz, que provoques el temido efecto chorreón. Yo prefiero no arriesgar tanto y dejar un cierto grabado, en los planos efecto cristal y en zonas verticales. Ahora, dejamos evaporar 10 minutos y mientras tanto limpliamos nuestra herramienta a conciencia. A continuación, le metemos 40 minutos a 60 grados, por ejemplo.

Para mí, en esto consiste ser un buen pintor. En el gusto por el trabajo bien hecho. Todo el mundo puede ser un buen pintor, al final todo depende de los resultados que se obtienen. Pero, eso sí, nunca hay que infravalorarse o compararse con nadie. Cada pintor es diferente. Lo importante es que tengas unas pautas, una base consolidada para ser un pintor normal… o un buen pintor.

Cada día se aprende algo nuevo, y tengas 25 o 55 años tienes que tener siempre la mente abierta. Sobre todo, a las nuevas tecnologías. Y contar también con un proveedor de pinturas a la altura, que no solo venda, si no que te dé soluciones ante posibles problemas de tonalidades. Y si sale un barniz nuevo, por ejemplo, se acerque al taller un técnico a aplicarlo y decirte y explicarte cómo se aplica y las ventajas que aporta.

Y, nada, compañeros, así es como veo yo qué es un buen pintor.

Sergio Consuegra. Pintor de coches.

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