¿Alguna vez te ha pasado, cuando echas un vistazo a las cartas de color o los catálogos virtuales, que te has sentido abrumado por la cantidad de tonos y variantes existentes en la actualidad en la oferta de los constructores de vehículos?

La tendencia, y con el auge de la personalización de los automóviles cada vez más, pasa por poner ‘apellidos’ a los colores que llegan al mercado. Si son en inglés u otro idioma, tanto mejor. Un ejemplo lo tenemos en la familia de los blancos. Blanco ‘Pure White’, Blanco ‘Banquise’, blanco ‘Perla’, blanco ‘Bila’, blanco ‘Nevada’… son sólo algunos ejemplos reales usados por las marcas en nuestro país.

Pero, ¿y si te decimos que no es una exageración? Qué la posibilidad de que existan decenas de tonos de blanco es real... Es más, ¿Y si fuesees incluso posible distinguirlos?

Parece una locura, sobre todo cuando ya tenemos problemas para distinguir el fucsia del rosa o el lila y el malva, aunque, -ya hablaremos de ello otro día- las mujeres no tienen problemas para distinguir estos colores y, de hecho, son capaces de ‘ver’ más colores que los hombres.

Lo cierto es que la naturaleza es mucho más rica en color de lo que podemos pensar. Y es normal que los fabricantes apliquen esos colores a las carrocerías de los vehículos, ya que es precisamente la naturaleza la mayor fuente de inspiración.

Para nosotros, como profesionales del repintado, el color blanco no es blanco, sin más. Hay estudios que demuestran que las personas que viven en entornos rodeados de nieve, como los esquimales, son capaces de distinguir la friolera de 30 tonos de color blanco diferentes. Es más, incluso es una cuestión de supervivencia.

Y es que distinguir diferentes tonalidades o sutiles diferencias en el color blanco sirve a los inuit para orientarse en los vastos campos donde no hay vegetación o puntos de referencia, para saber dónde es seguro pisar y dónde no, si se avecina una peligrosa tormenta… ¡Todo un ejemplo de adaptación al medio!

Algo parecido nos ocurre a los pintores de coches, que tenemos que adaptarnos y aprender a ver las pequeñas diferencias y matices en el color para igualarlo y obtener un resultado perfecto.

Volver