El proceso de repintado en el taller de chapa y pintura no es tarea fácil, ya que está expuesto a multitud de factores que pueden arruinar nuestro trabajo.

Entre los muchos fenómenos a los que está expuesto el pintor de coches está el del metamerismo, que se produce cuando dos muestras de un objeto (en este caso la pieza repintada y el resto del vehículo) dan la apariencia de tener un color idéntico bajo unas circunstancias específicas pero esa similitud desaparece cuando los comparamos bajo distintas condiciones.

Tipos de metamerismo

De este modo, este fenómeno puede estar asociado a factores como la iluminación, el ángulo de visión, el observador o el campo. En el primer caso, el color de un vehículo puede cambiar de tonalidad cuando se observa bajo fuentes de iluminación distinta (luz natural, interior del taller…).

En cuanto al observador, la percepción del color puede variar, por ejemplo, en función de la edad, ya que una persona mayor suele ver un ligero cambio de tono, causado por el envejecimiento que sufre el cristalino.

Mientras, el metamerismo por el ángulo de visión se produce cuando dos muestras coinciden al ser visualizadas desde un punto concreto pero su color difiere al variar el ángulo de visión del observador, conociéndose como metamerismo geométrico.

El metamerismo de campo, por último, se produce cuando dos objetos que parecen similares en color a una distancia, resulten tener colores diferentes a otra.

Atención a los pigmentos

Por otro lado, cabe destacar que el tono de color de una pieza se puede conseguir con diferentes combinaciones de pigmentos distintos. Esto cobra especial relevancia ya que dependiendo del tipo de luz, el tono puede variar debido a que cada pigmento reacciona de una forma determinada a diferentes luces. Por tanto, si se exponen pigmentos en diferentes cantidades a luces distintas, los colores reflejados pueden variar.

Por este motivo, es muy importante que cuando no se vaya a repintar un vehículo en su totalidad y sólo vayamos a repintar una pieza, lo hagamos con los mismos básicos que el color original. En caso contrario, puede pasar que el tono coincida bajo un determinado tipo de luz, pero, con una iluminación distinta, aparezcan tonalidades diferentes entre la pieza repintada y el resto del vehículo.

Cómo evitarlo

Por este motivo es fundamental poner especial cuidado a la hora de realizar la mezcla y la igualación de colores.

Asimismo, existen en el mercado herramientas que ayudan al pintor a evitar el metamerismo: son las lámparas de verificación de color, capaces de ofrecer una luz blanca muy similar a la natural y que ayudan al profesional a evitar errores cuando se comparan colores bajo una luz convencional 'amarilla' que luego son visibles con la luz exterior al sacar el coche del taller.

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